Cada mes me siento a escuchar.
Una cocina, un café y una mujer que relata lo que nadie le había preguntado.
Cartas desde la mesa de la cocina.
Cada mes me sentaré a conversar con una mujer asturiana y convertiré su historia en una carta para leer, guardar y recordar.
Pon café. Hoy tenemos visita.
Quiero entrar en las cocinas, en los negocios que abrían a las siete de la mañana, en las casas donde siempre había alguien cuidando y en los recuerdos que nadie había apuntando.
Homenajear a mujeres que sostuvieron familias, tierras y comunidades enteras de forma voluntaria o porque no-y quedaba otra, sin pensar que aquello pudiera ser una Historia que recordar.
Una reflexión muy necesaria sobre emprendimiento, para preguntarnos cómo lo vivimos ahora.
Una cocina, un café y una mujer que relata lo que nadie le había preguntado.
Con su forma de hablar, sus silencios y su manera de mirar el mundo. Antes de publicarla, ella la revisa y la aprueba.
Para leerla con calma, dejar el móvil, escribir en los márgenes y guardarla.
Una carta para sentarse a leer, con todo el ritual que la rodea.
Siéntate a la mesa, su historia, lo que cambió y un consejo para las mujeres del presente.
Breve, escrito a partir de sus palabras.
Lo que ella le diría a otra generación. Es una metáfora. No hace falta que tenga nietas.
Un espacio para escribir sobre tu propia memoria familiar.
Un momento para el recuerdo, tipo carta de baraja grande, con su número que completa las 12 cartas. Y pegatinas temáticas de regalo.
Su objeto, sus manos o su paisaje, conectado con el relato.
Las siguientes historias se descubren mes a mes.
Perfil tipo: una mujer que atendió, gestinó y pagó con su vida en el negocio de la familia. Al preguntarle si trabajaba allí, responde:
Archivo 01. Ejemplo ficticio de estructura.
«Yo no trabajaba. Solo ayudaba».
Llegas y el café ya está puesto. Ella dice que no está arreglada para la foto y, un rato después, te enseña una libreta con las cuentas de todo el pueblo. (Y algún chisme).
Un trabajo invisible, dinero que se manejaba pero no era propio, reconocimiento que tardó en llegar. Hoy se pueden abrir negocios desde un portátil y, aun así, seguimos oyendo: «Lo mío tampoco es para tanto».
Un mensaje breve, con sus palabras, para otra generación.
IVA incluido
Socias fundadoras: primer mes gratis.
Después, 9 €/mes.
Cancela cuando quieras.
QUIERO SENTARME A LA MESAEscucho historias y las convierto en relatos. Me he dado cuenta de que muchas de las mejores no estaban en ningún libro, sino en una cocina, detrás de una frase como «yo solo ayudaba».
No quiero «dar voz» a estas mujeres, porque voz ya tienen. Quiero crear un lugar donde esa memoria pueda quedarse.
Es un homenaje no solo para recordar cómo vivieron ellas. Sino para preguntarnos qué hemos heredado nosotras.
Soy Laura Gómez, guardiana de historias.
Sí. La suscripción está pensada como una experiencia editorial impresa: carta, tarjeta postal en papel grueso, fotografía y stickers sobre Asturias.
Una entrega al mes.
La colección está pensada para durar 12 meses: 12 historias, 12 cartas y 12 piezas para conservar.
Puedes cancelar cuando quieras, siempre que lo hagas antes del día 15 de cada mes para evitar que se genere el siguiente pedido.
Sí. Puedes cancelar antes de la siguiente renovación.
Sí. Se basan en entrevistas y conversaciones reales con mujeres asturianas. Cada protagonista revisa y aprueba su historia antes de publicarla.
Sí. Puedes regalarla a otra persona e indicar sus datos de envío durante el proceso de compra.
Sí. Escríbeme a hola@soylauragomez.com y cuéntame quién es y por qué crees que su historia merece recordarse.
No necesitas vivir en Asturias para recibir las cartas. Las condiciones de envío dependerán del territorio.
Cada mes tomamos café con una mujer distinta.
Cada mes una historia que quiero contarte.
Tu silla está lista.